Construcción de la cápsula del tiempo
Quería y no quería que llegara el viernes. 15 de marzo significaba dos cosas: Uno. El anhelado regreso al Foro Sol, para disfrutar de tres días de música, baile y cansancio, gracias al Vive Latino. Dos. Me tocaba exponer la segunda parte de Compromiso y distanciamiento de Norbert Elias en mi clase de Introducción al estudio de la ciencia. Sí, la clase de la doctora Fátima Fernández Christlieb.
Desde que desperté quería que avanzara el tiempo, pero sin que llegaran las 11 de la mañana, porque eso solo significaba que el momento de exponer llegaría. ¿Nervios? Tenía rato sin experimentarlos para una exposición, pero tenía eso y más. Afortunadamente, no fue tan extremo como lo pensé y a la profesora le pareció que mi compañera de equipo y yo, hicimos un esfuerzo para comprender y explicar el tema: prueba superada.
Lo único que me dolió de la exposición, fueron las dos horas que estuve parada, ya que a esas se les iban a sumar alrededor de nueve. A la una de la tarde ya era libre y quería volar hasta el Foro Sol. Claro que no pude hacer eso y tuve que tomar el metro y metrobús para hacer una parada en casa. Comí rapidísimo porque vería a Jess a las 2:30 en el metro coyuya, pero de pronto sonó mi celular. Jess había marcado para decirme que mejor me veía en el festival, ¡Cá-ma-ra!, pensé.
Desde la mañana, el clima era frío, húmedo y no se veían señales para que cambiara. Me encantaba la idea. Antes de partir de casa me aseguré de ir bien abrigada, (playera térmica, playera de manga larga, dos suéteres y una chamarra) soy friolenta y no quería andar sufriendo. Metí en la bolsa un impermeable, porque mamá amenazó con que no me dejaría salir sino me lo llevaba, bolsas de plástico para proteger mi cámara y celular, dinero, llaves y por nada del mundo olvidaría el boleto. Con todo listo, partí de casa.
Pesero, metro y caminar para llegar a la puerta cinco del Foro Sol. Antes de salir del metro Jess volvió a marcar para decirme que ya estaba allí y que si nos veíamos en la entrada. Acepté, la encontré (con Tenoch y Montse) y entramos juntas al festival. Tras pasar todas las pinches revisiones, al fin poníamos un pie dentro del Vive Latino. Estuve a nada de tirarme en el piso y besarlo, pero pude contener mi emoción.
Eran más de las 3:20 y eso significaba que Banda de Turistas ya había comenzado con su show y que ya me había perdido de Centavrvs y Svper. No me dolía tanto perderme de esos dos porque de todos modos no los iba a ver (Sí, Morrissey y su cancelación arruinaron el día cero de Vive Latino), pero si me perdía de Banda de Turistas, cometería un error. Así que corrí y corrí, dejando a Jess y compañía atrás.
Me ubiqué del lado izquierdo de la explanada del Foro Sol y cerca de las cabinas de audio, para comenzar a buscar a Hadad, ya que ese había sido el punto de reunión. Lo encontré, nos dio gusto vernos otra vez y disfrutamos de la actuación de Banda de Turistas. Cuando los argentinos anunciaban que estaban a punto de terminar con su set, le pregunté a Hadad que si ya habían tocado Lo Comandas y escuché la triste respuesta que fue: sí.
El señor sociable, identificó a una de sus amigas y me dijo: ¿Me acompañas a saludar? Mira, creo que también está una de tus amigas. Y sí, en ese grupito de personas se encontraba Nirvana y Aleja. Así de fácil había encontrado mis compañeras de festival.
Mientras, Banda de Turistas se lucía en el escenario. Se notaba que estaban disfrutando de su primera vez en el principal y además tenían una buena recepción del público, incluso se atrevían a decirles que dedicaran Decepciones a aquella persona con la que se encontraban. Era un buen consejo, eso de cantarle a alguien: “Y aunque con vos siempre hay decepciones,
te quiero”. Sin duda, me dio gusto verlos en ese gran escenario, porque recordé aquella primera vez que los vi en el metro hidalgo, tocando El Rogadero y Todo Mío el Otoño, (donde conocí a Nirvana, por cierto) y pensé: ¡Cómo han crecido estos turistas! Gran acierto cerrar su participación con Mágico Corazón Radiofónico, recordando parte de sus inicios con un toque de distorsión para el final.

(Fotografía en: www.facebook.com/bandetur)
Sobraban alrededor de 20 minutos para que comenzara el show de la siguiente banda por ver. En lo que Hadad reunía a todos sus amigos y en lo topamos de nuevo a Jess y nos pusimos de acuerdo para volvernos a ver, el tiempo pasó. Todos fuimos hacia la Carpa Danup, donde se presentaría Apolo. Desde que llegamos, se corría el rumor de que iban a contar con un invitado muy especial y todo pintaba para que fuera una presentación muy importante, hasta que Zurdo comenzó a tener algunas fallas técnicas con su guitarra. Si de por sí, contaban con muy poco tiempo para tocar, esa falla les quitó casi cinco o siete minutos. Al menos, solucionaron el asunto para que su energía y música retumbara por todas partes.
Para compensar el tan desafortunado inicio, Albar se dio el lujo de invitar al escenario al productor de su EP: Omar Rodríguez- López. Verlo con ellos era mi consuelo por no poder verlo más tarde con su proyecto Bosnian Rainbows, además fue un deleite disfrutar de ese sonido sicodélico que se desprende de esa relación entre sus dedos y las cuerdas de su guitarra. Un genio musical compartiendo el escenario con una banda que promete tener un papel importante en el futuro de la escena local. Después de eso, toda tensión que pudieron experimentar los integrantes de Apolo se desintegró para dar paso al verdadero disfrute de su primera presentación en Vive Latino. El slam fue un signo de que el público experimentaba lo mismo. (Un señor robusto sirvió de protección. Gracias, donde quiera que esté). Como no todo es perfecto, tras esos cinco minutos perdidos, tuvieron que recortar una (o dos) canciones del set que tenían preparado; me quede con las ganas de alocarme con Dama del viento, la que tal vez, fue la elegida para desaparecer.

(Fotografía por: Esteban Calderón. En: www.facebook.com/apolomx)
Entre la gente perdí de vista a Hadad, pero sabía que tarde o temprano lo volvería a encontrar. El mundo es tan pequeño y estar en un festival lo hace más. Al fin se acercaba el momento para ver a Los Punsetes, algo de lo que más me emocionaba del día, aunque en un momento me fui haciendo a la idea de perdérmelos, porque en un inicio habían juntado su horario con el de Porter. Pienso que quejarme de ese horario en Twitter, dio resultados y por eso los habían cambiado a un horario más decente: de 16:50 a 17:20 hrs.
Cuatro españoles en el escenario comienzan a tocar, pero esperen falta un integrante. Ariadna sale al escenario, se posa enfrente del micrófono, lo acomoda un poco y comienza a cantar manteniéndose estática en medio del escenario. Solo movía su boca para cantar y en una o dos ocasiones para sonreír cuando terminaba una canción y escuchaba el aplauso del público. Esa peculiar forma de desenvolverse en el escenario, era lo que más me llamaba la atención de este quinteto español. Es extraño comparar la manera en que una vocalista se desenvuelve en el show. Por una parte, en unas cuantas horas iba a experimentar la energía que proyecta Karen O, mientras en ese momento veía que sin la necesidad de dar maroma y teatro en el escenario, una singular voz podía llegar a conmocionarme tanto. No solo Ariadna permiten tener esa sensación al verlos en vivo, también influyen las letras desfachatadas de la banda y el talento desarrollado por los demás Punsetes.
Creo que varios de los asistentes no entendían el concepto. Un tipo que estaba enfrente de mí empezó a saludar a Ariadna a partir de la segunda canción, con la esperanza de que en algún le respondiera. Acción que no iba a suceder y que por lo visto no captaba, porque era la quinta, la séptima canción, y él no dejaba de saludarla. Estuve a nada de gritarle: ¡Estupido, no te va a saludar. Entiende que no se moverá! Pero pude contenerme. El público se dividía en: aquellos a los que les dio hueva la presentación, los que se dieron a la tarea de vigilar cualquier anomalía en la estática de Ariadna y los que no dejaban de chingar con incitaciones para lograr el movimiento de la vocalista. En fin, yo y otros disfrutábamos de nuestra primera vez viendo y sintiendo a Los Punsetes, gracias a un set que tuvo canciones como Accidentes, Maricas, Dinero, Alferez Provisional y Tus amigos, con aquella liberadora frase de: “Que le den por culo a tus amigos.” Me sentía satisfecha de ver y disfrutar de Los Punsetes, con la esperanza de que regresen pronto.

(Fotografía en: www.facebook.com/pages/Los-Punsetes)
Sobraban 20 minutos para ver a la siguiente banda y como Nirvana y yo aprendimos la lección del año pasado (comprar cosas el viernes porque sábado o domingo ya no estarían los productos que queremos) decidimos darnos una vuelta por la zona comercial. La Portermanía me estaba atacando, así que iba en búsqueda de una playera de la anhelada banda, la cual me decepcionó por completo, no me gustó para nada el diseño, ni en color blanco ni azul. Pensé que podría encontrar un diseño mejor en los puestos ambulantes. Creo que Nirvana y Aleja también salieron decepcionadas, porque no compraron nada o en realidad Nirv estaba preocupada porque estaba a punto de comenzar Comisario Pantera en la Carpa del yogurth.
El tiempo no se detendría. Así que llegamos y los Comisario ya habían comenzado sin nosotras. Nirvana no dejaba de repetir que era el primer show incompleto que les veía. Yo estaba pensando seriamente en ir corriendo hacia el escenario Unión Indio para ver a los muñecotes de Tex-Tex, pero el frío no me dejo avanzar. Ya que, me quede viendo a esos muchachones que antes tocaban en las Islas de CU (momentos a los que no fui y que me hubiera gustado asistir para después presumir que yo los conocí desde antes) y hoy estaban en su segundo Vive Latino. Aceptó que sus melodías son contagiosas y que me las sé por todas esas veces que los escucho en el radio. En verdad no sabía que conocía tantas de sus canciones. Soy toda una nostálgica que quería que sonaran canciones como Sofá o Como la vez primera, pero pues nada, no sonó ninguna o tal vez llegué tarde. Si identifique Murasaki, el momento meloso con Para ti, creo Grabemos una porno, que con el tiempo dejó de gustarme, y Éramos adolescentes, que sin necesidad de que estuviera presente en mi época de secundaria inmediatamente, me remite a ella.

(fotografía en: www.facebook.com/comisariopantera)
Cuando terminó Comisario Pantera, al fin regresábamos al escenario Indio para ver a Los Autenticos De-ca-dentes. Esa pudo ser la segunda vez que los veía en el Vive Latino, pero en 2010 decidí cambiarlos por la banda sorpresa que estaría en la carpa intolerante: Hello Seahorse. No me arrepiento, creo. Comenzaron con un gran clásico: La Guitarra, apuesto que todos en algun momento de la vida, le damos la razón y (ebrios o no) terminamos cantándola (solos o acompañados de los amigos de parranda). Siguieron con Somos, esa canción que todos los presentes nos encontrábamos cantando. Mínimo el coro de “Somos, como somos, Decadentes, así somos…” seguro se lo sabían. Yo con esas dos canciones podía ser feliz, lo cual lo tomamos muy enserio y decidimos ver la corta presentación de Vicente Gayo junto a Cabo San Roque.
Llegamos a la carpa y nos encontramos con una maquinaria hecha de cosas reciclables metálicas en el escenario, con las que generan música. Propuesta experimental bastante atractiva para mis oídos. Me gustaba el sonido y la manera en que hacían sus melodías. Sería interesante ver como Vicente Gayo interpretaba sus canciones con la maquinaria de Los árboles aullaron. Pasaron y pasaron los minutos y no veíamos señales de los gayos. Mientras, Nirvana y Aleja comenzaban a sentir hambre, -Vamos a comer y ahorita regresamos, ¿No?. Dijo Aleja. Aceptamos. Nirv compró una hamburguesa y Aleja una tiras de pollo… gracias por invitarme de sus alimentos, los cuales evitaron que el mezcal con agua de Jamaica que compramos, se me subiera… rápido.
Cada vez faltaba menos para ver a Porter, mi mente lo repetía a cada momento. Fue así, como decidimos abandonar la carpa Cabo San Roque y correr al escenario principal para ir agarrando un buen lugar. Antes teníamos que hacer una parada debajo de la foto de Madonna para encontrarnos con Jess. Teníamos que estar juntas para ver ese reencuentro. En lo que buscábamos nos acabábamos ese deleitoso mezcal, como olvidarlo. Con Jess venían más invitados: Alejandro y una amiga más que no recuerdo su nombre, saludos. Al fin fuimos en búsqueda de un “buen lugar”.
Nos quedamos del lado derecho como a la mitad de la explanada, calculo. Oscuridad y lentejuelas, fueron los primeros signos vitales que dio Porter, seguido de las tan esperadas palabras: ¡Vaquero Galáctico! Lo único que me faltó para complementar el momento fue mi uniforme y amigos de secundaria. No sé, de repente tuve un flash-back muy cabrón con esa época. Girl y Daphne remarcaban ese sentir. Recuerdo bien aquella noche en la que al momento de escuchar “Eh, sale el sol y aunque ahogado veo el resplandor. Eh, ya me fui más sigo en el fondo…”, lloré sin razón aparente y me imaginaba cantándola en un karaoke. Esa noche volvieron los recuerdos y las lágrimas y gran parte de la responsabilidad se le doy a los visuales.
5 de marzo de 2013. Me encontraba saliendo de la clase de Abel y me estaba preparando para ir a Tlatelolco. Algo hizo que sintonizara el radio. Me puse mi audífono y pude identificar la voz de Juan Son, así que me quede escuchando hasta que Rulo intervino y anuncio que esa era la nueva canción de Porter llamada Kiosko. Cinco años después, en medio de la facultad, me encontraba escuchando algo nuevo de aquella banda que quedó desintegrada en la secundaria. Lo agradecí y me dije que llegando a casa le pondría más atención.
10 días más tarde, me encontraba en el Foro Sol escuchándola en vivo. Y sí, comencé a llorar con Kiosco porque era muy triste que una canción tan romántica no la estuviera compartiendo con alguien más. Ese estúpido sentimiento de querer tener a alguien especial y cantarle al oído, pero lo peor no queda ahí. Llegó el maldito sentimiento de confusión, ese que me decía que ni siquiera me encontraba pensando en alguien en específico para cantarle esa canción, me quede con la mente en blanco, no pensé ni en él, ni él, ni él, ni él… en nadie.
¿No quiero a nadie? Me pregunte y de la nada, los sensuales movimiento de Juan borraron eso pensamientos. Host Of A Ghost ya estaba sonandoy se convertía en la indicada para reparar mis sentimientos. Con esta también llegaron las primeras palabras de Juan diciéndonos: “De verdad muchísimas gracias por todo el apoyo y por estar aquí. Los queremos mucho. Son bien especiales para nosotros…” Las palabras que siempre quise escuchar.
Cuervos, al fin la escuchaba en vivo. No me cansaré de repetir lo sensacional que eran los visuales, por ejemplo, para esta canción fácilmente me remitieron a The Birds de Hitchcock. Cuervos por doquier con un fondo amarillo y en clímax de la canción todos revoloteaban por toda la pantalla. Lo único que sentí que me faltó fue más dramatismo por parte de Juan Son. Yo la cante mejor y apegada a los efectos que se escuchan en el disco; esperaba lo mismo de su parte.
No te encuentro se las dedicaba a ellos. ¿Por qué se fueron?, les preguntaba. Después de Coachella no los encontré. Maldigo el momento en que decidieron irse y mantenerme en la incertidumbre por más de cinco años. No lo entendía, quería que vinieran a decirme qué pasó, quería una razón, que hasta el momento sigue sin quedarme clara. Todos le echan la culpa a la falta de comunicación o a lo jóvenes que eran en aquel 2008, que tanta fama los abrumaba, dicen. Iba corriendo sola, sin más canciones nuevas hasta que una esperanza se abrió aquel de diciembre de 2012 donde anunciaban su regreso a los escenarios. Me sentía consolada.
Por lo visto no he aprendido que “…el mundo es cruel. Te va a comer, si tú antes no lo atacas a él.” Palabras que sacuden y que había olvidado. “No seas torpe”, Juan le cambiaba la letra a la canción y además movía sus brazos, como si fueran alas y utilizaba su micrófono, como si fuera una flauta que se asomaba al escenario gracias a su silbido. Jess y yo éramos las más emocionadas, bailamos y cantamos, porque esa reunión si nos pertenecía y una parte de nuestra adolescencia no podía contenerse. Mientras, la mayoría de las personas a nuestro alrededor nos veían raro y les molestaban nuestros canticos. Pinches cuarentones, no lo podían entender.
Cuando llegó el momento de Bipolar, como lo dice la palabra, tuve dos polos: alegría, porque estaba a punto de gritar “Y estoy que me carga el sueño.” Frase que he tenido ganas de gritarla en algún momento de somnolencia que pasé por ciertas clases de la prepa o la facultad; angustia, porque sentí que la mano del pinche señor que estaba a mi lado, comenzó a meterse en mi bolsa. Volví a verlo, retiro su mano y se largó. Yo me quede asustada y revise mi bolsa… ¡Vale madres! ¿Y mi cámara? Sí, pensé que ese puto señor se la había llevado, pero fue una falsa alarma. Los nervios bloquearon mi tacto y después de cinco revisiones la encontré. Temerosa, solo mire hacia el escenario y todo se me pasó.
Justo cuando terminó esa canción se escuchó: “¿La voz la escuchan bien? Sí. Qué bueno, qué bueno. ¿Lo demás también? ¡Qué egocéntrico, verdad! Lo demás también.” Juan me hizo reir. ¿Cómo se atrevia a preguntarnos si se escuchaba bien cuando ya estaba a nada de terminar el show? El colmo y la parte más triste del Vive Latino, del día, del mes, del año, se asomó cuando dijo: “No sé si esta es la última por el tiempo, pero muchísimas gracias.” Todavía ni empezaba la canción con la que se iban a despedir y yo ya estaba llorando. Mi pañuelo de lágrimas en ese momento fue Nirvana. Le decía que no quería que terminara, no quería que me dejaran otra vez, quién llenaría su espacio, qué pasara después con la banda. Para ocultar mi llanto se escucharon las palabras: “El mezcal me hace llorar.”
Primeras señales de Espiral: el principio del fin. “Perdón que ya no aguante tu partida, pero es la perra soledad…” frase directa a mis recuerdos y la ligue con la muerte de mi profesor del taller de computación. Murió un 31 de diciembre de 2008. Describía bien el momento por el que pasaba y Porter estuvo ahí cuando los necesite.
¿Mandarlos a clonar? Lo siento, no tengo tanto dinero. Entonces, comencé a pensar que sin ellos ya no habría más… cosas que me emocionaran en ese día de festival. Trate de disfrutar los últimos minutos de una presentación mágica, mística y musical. “Sientan la ola. Hay que pensar como una ola”, le hice caso a Juan. Levante mis brazos, los movía como una “ola” y trate de imitar sus pasos para sentir que bailaba a su lado; siempre quise moverme como él y ese era el momento adecuado. Creo que ahora si me volví loca y agite mi cabeza, porque quería sentir el movimiento de mi cabello al ritmo de los instrumentos de Bacter, Fehr, Chata y Villor. Mi primera vez viendo a Porter fue lo que esperaba.

(fotografía en: www.facebook.com/pages/Reencuentro-Porter-en-Vl2013)
Bueno, quedan varios puntos para la reflexión. ¿En dónde quedo Xoloitzcuintle Chicloso? ¿Fueron mis nervios o la voz de Juan Son mejoró? Espero sus respuestas. Sí, la iluminación le dio un toque de misterio a la presentación, tanto, que no pude percibir si ellos se comunicaban en el escenario, ¿Hubo una sonrisa, diálogos, miradas, acercamientos entre ellos? Además, la distancia no me favorecía para ver esos detalles, que debieron ser interesantes. Tendré que esperar hasta qua saquen otra fecha y estar en primera fila para sacar mis conclusiones sobre la relación que llevan en el escenario, la cual es sumamente importante para que sigan juntos y para que generen música nueva. Porter, gracias por regresar y ayudarme a completar parte de mi adolescencia. Te extraño y espero un pronto regreso.
Rápido fui consola gracias a la idea de que al fin vería a los Yeah Yeah Yeahs. Decidimos buscar un mejor lugar. Lo encontramos, llegamos como a la mitad topando con la valla de lado derecho del escenario. Todo era risas y diversión, hasta que Jess buscó su cartera en su bolsa y no la encontró. Increíblemente, fue víctima de un bolseo, qué pinche coraje. Después pensé en la probabilidad de que el bastardo que trató de bolsearme, aplicara lo mismo con Jess y en su caso si resulto efectivo. Lo peor es que Tenoch era quien traía la bolsa; la tensión en el ambiente se podía palpar.
Tras el incidente de la cartera, Nirv y yo tratamos de distraernos, platicábamos sobre lo cansadas que comenzábamos a sentirnos, que queríamos otro mezcal y entre eso también teníamos que aguantar los empujones. Se apagaron las luces y todos estábamos a la expectativa para ver las primeras sombras que anunciaban la llegada de Nick Zinner, Brian Chase y la Karen O.
Cheated Hearts, marcaba el regreso de los neoyorkinos a los escenarios mexicanos y especialmente, al de un Vive Latino. “Yeah Mexico City” pronunció Karen O, recibiendo una lluvia de gritos respaldados por el coro de la canción. Como al fin tienen nuevo material, no dejaron de tocar Sacrilege y Mosquito, las dos primeras canciones que nos han permitido conocer de lo que será su próximo disco homónimo a la segunda canción mencionada, las cuales tuvieron el poder de no romper con el ritmo del concierto, efecto que siempre le he reprochado las canciones nuevas.
Llegó el momento más extraño que he presenciado en un concierto. En esta ocasión no fue proporcionado por la banda, más bien, por una persona del público. De repente, un tipo se acercó hacia Nirvana y a mí, al parecer estaba en busca de la valla que se encontraba a unos cuantos pasos de nosotras. De lejos podíamos apreciar que no traía playera, nada extraño. Cuando se acercó a la valla, le habló al de seguridad y él se negó a ayudarle. Se me hizo extraño que el de seguridad no lo auxiliara. El tipo tuvo que irse y para hacerlo tomó el mismo camino, pasó enfrente de mí y con eso entendí porque le negaron la ayuda: estaba DESNUDO. Debe ser interesante la historia de cómo perdió su ropa.
Regresando a lo que sucedía en el escenario, los YYYs hicieron un cover de The Cramps: Huaman Fly, del cual, casi nadie de los que estaban a mi alrededor, se percataba y mantenían una actitud apática incluso con Under the Earth (Debió influir que es nueva), Down Boy y Skeletons. Al menos, la actitud cambió cuando Karen O salió al escenario con la característica chamarra que utiliza para cantar Zero. Me sorprendió que a pesar de tener varias cabezas que obstruían mi visión, la mayoría de las veces podía ver a Karen y su singular atuendo, debe ser muy alta en persona, tal vez yo equivalía a una de sus piernas, tal vez.
El lugar donde nos encontrábamos, comenzó a desesperarme porque no tenía el espacio suficiente para bailar o brincar, le dije a Nirvana que si nos movíamos y aceptó la propuesta. Nos despedimos de Jess, y empezamos a escabullirnos entre las personas. Hayamos un lugar perfecto justo cuando comenzó con Pin, al fin era libre para imitar la energía de Karen O. Qué mujer, con cada uno de sus movimientos en el escenario me preguntaba por qué no tenemos a alguien así en la escena nacional. Lo más atrevido que he visto por parte de una mujer del rock nacional, se resume en los shows de Jessy Bulbo, o al menos es en la primera en la que pienso. Urge que Karen O se ponga a dar clases de la manera en que alguien se puede desenvolver por el escenario. Yo anhelo ver a una mujer del rock nacional, superando lo que hace ella en el escenario, ¿Dónde está?
Hasta con Gold Lion y Turn In To, es capaz de alocarse de una manera sin igual. Al fin estaba ante uno de los momentos que más esperaba por escuchar en vivo: Heads Will Roll, no me iba a perdonar nunca si no bailaba y disfrutaba de esa canción y por eso me cambie de lugar. Más atrás estaba el disfrute total, todos bailando y cantando sin pena alguna, así que aproveche para sacar mis mejores movimientos. “Dance until you’re dead” yo obedecí. Un poco paranoicas por lo que le había sucedido a Jess, estábamos más atentas de nuestras bolsas. Nirvana sintió que la señora que estaba a lado era sospechosa. “¡Esta vieja me quiere bolsear!” Gritó Nirv interrumpiendo mi baile. La señora de acento peculiar solo decía que era mentira, que la revisáramos por si nos hacía falta algo, pero lo único que hicimos fue movernos de lugar.
La presencia de Brian Chase se dejó escuchar con el inicio de la canción de amor de los YYYs: Maps. En ella, Karen O aprovecho para decir: “Los quiero Mexico City”. Palabras que suenan tan tiernas y suaves en esa sorprendente voz capaz de formar diversos sonidos. Karen se descubrió una parte de su pecho, se acercó el micrófono a su corazón y después nos señaló. De manera simbólica, esa noche nos quedábamos con una parte de esa parte que le da vida y que nos transmite como solo ella sabe. Gracias donde quiera que estés. Ni siquiera nos dejaron terminar de suspirar, cuando Nick Zinner ya estaba rasgando las cuerdas de su guitarra para entonar Date with the Night. Explosión de energía por parte de la banda y de todos los presentes, baile, gritos, saltos y uno que otro gemido al imitar a Karen O, se percibían. Momento de distorsión y frenesí invadieron el escenario. Nunca olvidare la imagen de Karen O metiéndose el micrófono a su boca, sacarlo y comenzarlo a azotar por todo el espacio.
“Gracias Mexico City”, terminaron y yo seguía sin creer del todo, que había tenido la dicha de verlos en vivo y en pleno Vive Latino. Lo único que me faltó para que fuera un setlist perfecto, fue que sonara Runaway. Un motivo más para arrepentirme de no haber ido el 27 de enero del 2010 al Palacio de los Deportes… La vida no vale nada.

(Fotografía en: www.facebook.com/yeahyeahyeahs )
Correr fue el siguiente paso: Enjambre ya había comenzado en la Carpa Danup. Ya me había resignado a no verlos, hasta que el miércoles por la noche Morrissey canceló todo. De tener planeado tocar en el escenario de la cancha, terminaron botados en una carpa que les quedó muy chica y a las diez de la noche. Ver a Enjambre me estaba saliendo gratis, pensé. Después de verlos en su exitoso Auditorio Nacional, era momento de reencontrarme con ellos. Si no me equivoco fue la 15ª ocasión que los veía en vivo y desde lejos ya podía identificar Madrugada, de esas canciones que me tocó escuchar desde la segunda vez que los vi y que modificaron parte de la letra para que saliera en el disco Daltónico.
Siguieron con una de las responsables de que el sonido y letras de Enjambre me atraparan: Impacto. La esperanza de que vuelva a salir Denise a cantarla con Luis, siempre está presente. Cuando sonó Homografobia, me acordé del Hexágono de Jakobson y del análisis que le hice a la letra de esa canción. Luis Humberto Navejas se caracteriza por escribir canciones donde predomina la función poética del mensaje; el ritmo y la rima nunca las deja de lado, además de la polisemia de las palabras Homografobia es un gran ejemplo y una de mis canciones favoritas, precisamente por ese juego de palabras homógrafas.
Era la primera vez de las canciones del Huéspedes del Orbe sonando en el Vive Latino. Elemento es la única melosa del disco, y claro, el nuevo sencillo y donde las perejitas aprovechan para cantarse al oído. Algo pasa en mí, que las canciones más románticas de Enjambre, son las que más termino odiando. Además de que ya le tenía cierto rencor a esa canción desde que en el Auditorio fue la penúltima canción y la encargada de romper todo el ritmo que llevaba el concierto o al menos así lo percibí o eso sucedió en mí.
Recuerdo que la primera canción que escuché de este último material fue …Del Orbe la primera canción instrumental que les escuchaba y el momento en que Nirvana y yo gritamos ¡Austin, Austin, Austin! Sí, me atraparon. Lo mismo logra hacer con Somos Ajenos, la continuación del breve momento sin la voz de Luis Navejas, las cuales no pueden sonar separadas porque se se perdería el hilo conductor que las une.
Huespedes del Orbe se apoderó de gran parte del set de esa noche, pero para cerrar llegó Manía Cardiaca recordándonos a todos, que gracias a ella se unieron más escuchas al enjambre, ella es en cierta parte la culpable del éxito obtenido y de que yo me enamorara de su trabajo. Esa canción es mi parte favorita de los conciertos de Enjambre porque no paro de bailar y cantar a su ritmo. De nuevo lo hicieron, escenario donde se paran, escenario que llenan. Solo un pequeño detalle: Luis, cuida tu afinación o vas a provocar que tengan el título de: Me gusta más como suena en el disco. Después de quince veces viéndolos exijo una mejora en la voz, solo eso.
Lo que siguió en el festival se resume en: ¡Adoro los pasos de baile de Karl Hyde! No dude en imitarlos, el movimiento de sus manos es gracioso, sensual y singular. Aunque ya comenzaba a sufrir las primeras señales de cansancio, no me pude quedar sentada cuando sonó “la de Trainspotting”, o sea, Born Slippy canción que se agrega a mi colección mental de clásicos que he escuchado en vivo.
Se acabó el primer día y yo ya sentía que estaba a punto de terminar todo, afortunadamente, aún faltaban sábado y domingo. Más Navidad.




















